Reid Hoffman es emprendedor e
inversor. Su mayor éxito es la creación de LinkedIn, la red más profesional
entre los medios sociales, que disputa la supremacía del negocio de la
selección a los propios cazatalentos.
Antes de fundar LinkedIn en 2003,
Hoffman trabajó en Apple y Fujitsu, y en 1997 creó SocialNet, una web de citas.
Quizá ahí empezó su interés por buscar la relación perfecta entre candidatos a
un puesto y empleadores... Ya se sabe que el dominio de la afinidad -del que
presumen algunas plataformas de contactos online- es hoy una materia prima muy
cotizada en los portales de empleo y empresas de selección, que buscan
minimizar el error en cada búsqueda.
Además, Hoffman se unió al equipo
directivo de PayPal, pues Peter Thiel y su socio Max Levchin le convencieron
para ser vicepresidente ejecutivo encargado del desarrollo del negocio. Thiel
había sido compañero suyo en Stanford.
Hoffman vendió su participación a
eBay, y los ingresos obtenidos con esa operación le ayudaron no sólo a crear
LinkedIn, sino a convertirse en business angel. Lo ha sido ya en más de 80
compañías tecnológicas, entre las que se pueden citar Facebook, Zynga o Digg.
LinkedIn, que cuenta hoy con más de
430 millones de miembros en 200 países -en España ha superado la cifra de ocho
millones y espera alcanzar los diez millones a final de 2016- aportó desde sus
inicios algunas novedades que han hecho distintiva a esta red profesional: para
empezar, es diferente a las bases tradicionales de datos que los departamentos
de recursos humanos estaban utilizando desde hacía muchos años, porque en este
caso son los usuarios quienes se venden a los posibles empleadores, y pueden
modificar sus currículos.
A esto se añade que LinkedIn ha
introducido un cambio en el enfoque de los cazatalentos.
Y algo más: una de las principales
ventajas que ofrece a los headhunters es que la mayoría de sus miembros no
busca un nuevo trabajo de forma activa. Son los llamados candidatos pasivos, a
los que cada vez más empleadores buscan de forma proactiva para contactar. Son
profesionales que pueden permitirse el lujo de no hacer nada y esperar a que el
trabajo llame a su puerta.