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lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Qué os parece la historia de cómo Howard Schultz pasó de pobre a Starbucks?


Hablar hoy día de Starbucks, una compañía con una capitalización bursátil de casi 90.000 millones de dólares, y de Howard Schultz, Director General de la compañía con un patrimonio estimado de 3.000 millones de dólares, puede parecer un éxito fácil, pero lo cierto es que llegar hasta aquí no fue nada fácil para él.

Hijo de un conductor de camiones que experimentó desde bien pequeño la dureza de la pobreza, consiguió estudiar en la universidad gracias a una beca deportiva, aunque posteriormente decidió no jugar al fútbol, pues él quería algo más, y sabía que a través del deporte sólo podría ser uno de tantos.

Después de su graduación, Schultz pasó un año trabajando en un albergue de esquí en Michigan a la espera de inspiración. Finalmente decidió incorporarse en el programa de capacitación en ventas de Xerox, donde consiguió experiencia en “llamadas en frío”. Se dedicó a las ventas durante 3 años, lo cual le dio esas "tablas" que más adelante le ayudarían en los negocios.

Schultz dejó finalmente aquel trabajo y comenzó a trabajar en Hammarplast, una empresa propiedad de la compañía sueca Perstorp, cuyo negocio era la venta de artículos para el hogar. Allí, consiguió prosperar profesionalmente, ascendiendo a vicepresidente y gerente, liderando equipos de vendedores en la oficina de Nueva York.

Gracias a aquella empresa, tuvo el primer contacto con una pequeña empresa llamada Starbucks, cuyo negocio principal era la venta de café a los particulares. En aquellos tiempos, Starbucks únicamente tenía 3 tiendas, las cuales estaban situadas en Seattle. A Schultz le llamó la atención cuando le pidieron un número inusual de cafeteras, por lo que quiso conocer a los dueños de aquella empresa, y se quedó sorprendido de la pasión que aquellos hombres tenían por su producto: el café gourmet.

Schultz consiguió que Starbucks le contratara como director de operaciones, ventas y marketing. Así, el destino de la compañía Starbucks cambió para siempre cuando enviaron a Schultz a visitar a un proveedor en Milán, Italia, pues fue allí donde encontró la pasión por el buen café italiano: espresso, cappuccino... Shultz volvió de Italia con muchas ideas para aplicar a la compañía y revolucionar el sector de las cafeterías en Estados Unidos, pero los fundadores rechazaron sus ideas, motivo por el que decidió dejar de trabajar en Starbucks, y crear su propia compañía, Il Giornale, que pudo crear gracias a sus habilidades en negociación. Reconoce que tuvo que hablar con más de 242 personas para lograr recaudar el dinero necesario, y que 217 personas le dijeron que no.

Schultz reconoce que aquella búsqueda de financiación para crear su propia empresa fue una de sus épocas más humillantes, sobre todo, porque no dejaba de escuchar que no valía la pena invertir en su idea de negocio.

Finalmente, Schultz estuvo dos años centrado en la apertura de varios establecimientos Il Giornale, inspirados en la cultura italiana del café, algo que sin duda, en Estados Unidos era muy innovador, teniendo en cuenta que allí el café de cafetera es prácticamente inexistente.

Tal fue el éxito de los establecimientos de Schultz que en Agosto de 1987, Il Giornale compró Starbucks por 3,8 millones de dólares, y se convirtió en el Durector General de ésta, que en ese momento tenía 6 tiendas.

En las manos de Schultz, la compañía consiguió abrir 165 tiendas Starbucks, momento en que se decidió a sacar la compañía a bolsa, únicamente con 93 millones en ingresos anuales. Para el año 2.000, Starbucks ya tenía un total de 3.500 establecimientos y más de 2.200 millones en ingresos anuales.

Para el año 2007, Starbucks ya tenía 7.100 tiendas en Estados Unidos, y Schultz era un hombre inmensamente rico.

No obstante, en 2008, Starbucks estuvo a punto de dejar de existir debido a que la crisis afectó a las ventas de la empresa, y la compañía comenzó a arrojar grandes pérdidas. Schultz cerró todas sus tiendas durante unas horas para hacer entender a sus miles de empleados la importancia de centrarse en el cliente, así como hacer un café espresso perfecto.

En tan sólo 2 años, Starbucks consiguió triplicar sus ganancias pre-crisis Starbucks, consiguiendo pasar de 315 millones a 945 millones de beneficios.

Desde Progedsa nos quitamos el sombrero con empresarios de esta magnitud.

Fuente: Negocios 1000